El fitness está lleno de cosas que repetimos como si fueran verdad.
En El Chisme del Fitness las pongo bajo la lupa.
Soy Andie Illanes y en cada episodio investigo los mitos, tendencias y preguntas que están haciendo ruido en el mundo del fitness: entrenamiento, pérdida de grasa, músculo, nutrición, suplementos, medicamentos, recuperación y todo eso que viste en TikTok y ahora necesitas saber si tiene sentido.
Pero aquí no me interesa quedarme en “mito o verdad”.
Quiero entender qué dice realmente la evidencia, por qué pasa, cuándo importa y qué puedes hacer tú con esa información en la vida real.
Ciencia del fitness explicada sin complicarla, sin absolutismos y con el chisme necesario.
Porque saber que algo funciona está bien. Entender por qué funciona es mucho mejor.
Personas que empezaron a usar semaglutida para bajar de peso comenzaron a reportar algo rarísimo: no sólo tenían menos hambre… algunas también tenían menos ganas de tomar alcohol.
Al principio eran anécdotas. Ahora ya tenemos ensayos clínicos randomizados estudiando exactamente eso.
Y aquí es donde el tema se pone mucho más interesante que “Ozempic hace que tomes menos”.
En este episodio hablamos de qué están encontrando los estudios sobre semaglutida y consumo de alcohol, pero sobre todo usamos ese hallazgo para meternos en algo mucho más fascinante: cómo construye tu cerebro las ganas de querer algo.
Porque “me gusta” y “lo quiero” no son exactamente la misma cosa.
Puedes disfrutar una recompensa y tener menos impulso de ir por otra. También puedes querer algo muchísimo aunque ya ni siquiera lo disfrutes como antes. Hablamos de liking vs. wanting, de por qué una botella, un olor, una hora del día o incluso un lugar pueden disparar craving, de lo que realmente hace —y no hace— la dopamina y de cómo tu estado metabólico puede cambiar cuánto valor le asigna tu cerebro a una recompensa.
Y ahí está el verdadero chisme de los GLP-1:
Quizá no solamente nos están enseñando cómo funciona el hambre.
También pueden estar ayudándonos a entender cómo funciona el “quiero más”.
Ojo: semaglutida no es actualmente un tratamiento establecido específicamente para el trastorno por consumo de alcohol. La evidencia es prometedora, pero todavía estamos entendiendo quién responde, qué mecanismos explican los efectos y qué tan relevantes serán clínicamente a largo plazo.
Y por cierto, si estás utilizando un GLP-1 para pérdida de peso, el medicamento no reemplaza entrenar. Preservar fuerza y masa muscular sigue siendo una prioridad.
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El GLP-1 puede hacer su trabajo. Tú también tienes que hacer el tuyo.
ESTUDIOS Y REFERENCIAS DEL EPISODIO
Hendershot CS, et al. (2025).Once-Weekly Semaglutide in Adults With Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry, 82(4), 395–405. doi:10.1001/jamapsychiatry.2024.4789
Klausen MK, et al. (2026).Once-weekly semaglutide versus placebo in patients with alcohol use disorder and comorbid obesity: a randomised, double-blind, placebo-controlled trial. The Lancet, 407(10540), 1687–1698. doi:10.1016/S0140-6736(26)00305-3
Schacht JP, et al. (2026).Oral Semaglutide for Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial. American Journal of Psychiatry. doi:10.1176/appi.ajp.20260003
Baumer-Harrison C, et al. (2026).From Satiety to Substance Use: Neural Mechanisms of GLP-1 Signaling in Appetite and Reward. Biological Psychiatry. doi:10.1016/j.biopsych.2026.06.015
Edwiges M, et al. (2026).Nucleus accumbens GLP-1 signaling and its role in reward and metabolic regulation: a systematic review. Frontiers in Neuroanatomy, 20, 1880560. doi:10.3389/fnana.2026.1880560
Berridge KC, Robinson TE. (2016).Liking, wanting, and the incentive-sensitization theory of addiction. American Psychologist, 71(8), 670–679. doi:10.1037/amp0000059
Hay personas que empezaron a usar sema glutida para bajar de peso y empezaron a reportar algo medio raro. No solamente tenían menos hambre, también decían que ya no se les antojaba tanto tomar alcohol. Gente que normalmente llegaba el viernes, se servía una copa de vino y de repente decía, pues, ni se me antojó. O pedían una cerveza y tomaban un poco y ahí se quedaba. Y durante un tiempo, esto era básicamente una colección de anécdotas en Betty, TikTok, pacientes contándoselo a sus médicos, tarará, tarará, tarará. Interesante, sí, pero anécdotas. O sea, solamente chisme pues. Hasta que empezaron a estudiarlo. Y ahora ya tenemos ensayos clínicos randomizados donde literalmente están dándose maglutida a personas con trastorno por consumo de alcohol para ver si cambia cuánto toman. Entonces, hoy no quiero hablar de cuánto peso bajas con Osempic, ni de músculo, ni de qué pasa cuando lo dejas. Hoy quiero hablar de algo que para mí está mucho más interesante. ¿Qué está haciendo un medicamento que conocimos por quitar el hambre, metiéndose también con las ganas de tomar?
Porque para entender esto tenemos que hablar de algo que todos sentimos todos los días pero casi nunca pensamos cómo funciona las ganas a ver hay dos cosas que parecen iguales y no lo son una cosa es que algo te guste y otra cosa es que lo quieras piensa en una copa de vino puedes estar tomándola y disfrutarla sabe rico te gusta perfecto pero luego la terminas y aparece otra cosa quiero otra y esa ya es una señal diferente en neurociencia existe justamente esta definición en entre liking y wanting más o menos es como me gusta versus lo quiero y esto se pone un poco extraño porque pueden separarse puedes seguir disfrutando algo pero tener menos impulso de ir por otra y también puede pasar al revés puedes querer algo muchísimo aunque ya ni siquiera lo estés disfrutando tanto de hecho eso es parte de lo interesante cuando hablamos de adicciones nosotros intuitivamente pensamos si una persona sigue buscando algo debe ser porque le gusta muchísimo y no necesariamente necesariamente funciona así. El lo quiero puede hacerse enorme aunque el me gusta ya no crezca con él. Y eso para mí ya cambia bastante, bastante la conversación. Porque entonces cuando una persona usando semaglutina dice no, es que ahora me da asco el vino. O sea, simplemente ya no me gusta, no me llama. Esa frase es muchísimo más interesante de lo que parece. No está diciendo perdí la capacidad de disfrutarlo. Está diciendo perdió fuerza el impulso de ir por él. Y ojo, no estoy diciendo que ya hayamos demostrado que eso es exactamente el mecanismo por el cual la semaglutina modifica el consumo de alcohol en humanos. Todavía no sabemos eso. Pero sí explica por qué los científicos empezaron a levantar la ceja. Porque GLP-1 no participa solamente en señales que tienen que ver con estómago, glucosa y saciedad. También existe señalización de GLP-1 en el cerebro. Y hay evidencia de que interactúa con sistemas involucrados en motivación y recompensa. Y aquí viene otra cosa que está buenísima. Tu cerebro no solamente tiene que contestar, ¿necesito algo? También tiene que contestar, ¿vale la pena seguir? Porque puedes terminar de cenar y estar completamente satisfecho o satisfecha. No necesitas absolutamente nada más y de repente llega un pastel y mágicamente aparece ese espacio. Todos tenemos ese pequeño departamento clandestino para el postre. Entonces claramente la decisión de comer no depende solamente de cuánta energía necesitas. También depende de qué tienes enfrente, qué tanto te gusta, qué aprendiste sobre eso, qué esperas que pase cuando lo consumas y qué tan valioso se siente en ese momento. Y esto último es importantísimo. El valor de una recompensa no es fijo. Tu cerebro básicamente lo recalcula. Una botella de agua después de tres horas caminando bajo el sol puede parecerte la cosa más maravillosa de tu existencia. Después de tomarte litro y medio, esa misma botella te va a alegor. La botella no cambió, cambiaste tú. Tu estado interno cambió y tu cerebro actualizó cuánto valía esa recompensa.
Y eso está cañón si lo piensas así profundamente como yo pensé este episodio. Porque significa que, que tanto quiero algo, no vive solamente en el objeto. también de cómo está tu cuerpo. Y ahí GLP-1 se vuelve súper interesante, porque estamos hablando justamente de una señal metabólica que puede conversar con sistemas involucrados en valorar y perseguir recompensas. O sea, metabolismo y motivación no viven en dos departamentos completamente separados. Tu cerebro está mezclando las dos cosas todo el tiempo. Y hay otro fenómeno que es todavía más interesante. No, hombre, este episodio está... Tu cerebro puede empezar a querer algo antes de que lo tengas enfrente piensa en esto son las 7 de la noche pasas frente a un lugar donde siempre compras algo de comer y se te antoja ni siquiera estabas pensando en comida cinco segundos antes o escuchas abrir una botella hueles algo desde determinada hora llegas a determinado lugar y aparece ese craving esas ganas porque porque tu cerebro aprende asociaciones aprende que ciertas señales predicen recompensa y eventualmente la señal sola puede empezar a generar anticipación ya Ya no necesitas tener la recompensa enfrente. Tu cerebro dice ¡Ah! Yo sé que viene después de esto.
Y eso empieza a mover tu comportamiento. Esto es parte de lo que en neurociencia se estudia como un Q-Reactivity. Como señales que aprendimos a asociar con una recompensa pueden activar deseo y búsqueda. Y todos tenemos versiones chiquitas de esto. El café con algo dulce, la película con palomitas, el viernes con una copa de vino, el estrés con determinada comida. Tu cerebro aprende prende estos combos. Y después parece que la segunda cosa se te antojó de la nada. No salió de la nada. Hubo una señal. Y esta es otra razón por la que hablar de craving solamente como falta de fuerza de voluntad es una explicación bastante pobre. Tu cerebro lleva tiempo aprendiendo qué señales predicen determinadas recompensas. Entonces ahora imagina que un medicamento modifica de alguna manera cuánto valor motivacional tiene esa recompensa. Quizás ves la botella. Sabes perfectamente qué es incluso sabes que te gusta pero la señal ya no produce el mismo ve por ella eso es exactamente el tipo de cosa que ahora queremos entender mejor con los GLP-1 y aquí es donde empieza a aparecer los datos en humanos en 2025 hicieron un ensayo randomizado con 48 personas con trastorno por consumo de alcohol un grupo recibió semaglutida y otro placebo durante 9 semanas y no solamente les preguntaron cuánto tomaban normalmente también hicieron una prueba en laboratorio donde tenían acceso a alcohol las personas que recibieron sema aglutida
consumieron menos alcohol durante esa prueba. También reportaron menos craving, o sea, antojo semanal, y menos bebidas en los días en los que sí tomaban. Pero no mejoraron todas las variables. Y esto para mí es importante, porque otra vez nos quita de la historia simplista de, tomas osempic y se te apaga el alcohol. No. No parece funcionar como un switch, pero sí apareció una señal. Y luego, dentro de ese mismo estudio, ocurrió algo que hace que digas, a ver, espérate. Había un grupo diminuto, solamente tres 13 personas que también fumaban. Y entre ellas, quienes recibieron semaglutina redujeron más los cigarros que se fumaban por día. Antes de que alguien haga el RIL, no. Esto no significa que Osempic sea un tratamiento para dejar de fumar. Eran 13 personas, ¿ok? Pero el hallazgo sí es interesante porque ahora tienes comida, alcohol y una pequeña señal también con cigarro. Entonces, empiezas a preguntarte si el fenómeno que estamos viendo es un poquito más grande que simplemente sentirte lleno, llena. Y aquí hay otra cosa que quiero explicar porque usamos fatal la palabra dopamina seguramente has escuchado dopamina la hormona del placer no es una simplificación brutal la dopamina participa en muchísimas cosas pero dentro de estos circuitos de recompensa tiene mucho que ver con el aprendizaje la motivación y con marcar determinadas cosas como importantes más como ojo esto importa recuérdalo ve por ello y eso explica otra cosa muy rara de nuestro comportamiento a veces la anticipación de una recompensa puede movernos muchísimo, aunque cuando finalmente la conseguimos, pues tampoco era para tanto. Piensa cuántas veces te ha pasado, traías un antojo cañón de algo, lo consigues, te lo comes y dices, pues equis, pero mañana podrías volver a quererlo, porque el sistema que genera búsqueda y el sistema que genera placer no son exactamente lo mismo. Otra vez, querer no es igual a disfrutar. Y ahora sí, entiende por qué el alcohol con semaglutida se vuelve una pregunta tan interesante. Quizás una persona todavía puede disfrutar una copa. Lo que puede estar cambiando es la fuerza de la señal que dice quiero otra. Y además, tu cerebro está haciendo constantemente algo parecido a una evaluación. ¿Qué tanto vale esto para mí ahorita? Hay regiones que participan en ese cálculo. Una de ellas se llama corteza órbito frontal. Es nada más para que sepas que existe y ya después la googleas. Pero lo importante de esto es pensar en la función que tiene. ¿Es parte de un sistema que ayuda a actualizar el valor de las cosas? Dependiendo del contexto. Es como, no vale lo mismo una coca en un lugar frío, una coca bien fría, imagínatela así. Y digo coca como refresco de cola, ¿ok? Y entonces está súper frío así, le está sudando la lata. Y estás en Alaska, frío cañón. Pero no es lo mismo esa misma coca en un desierto y siendo la única coca del desierto. Entonces, el contexto
le da valor a las cosas. Y hay otras regiones como el núcleo acumbens que participan en transformar ese valor en motivación y conducta. Otra vez, simplificando muchísimo, una parte de la conversación es esto tiene valor y otra es vamos por ello. Pero no quiero que te imagines dos botones independientes porque el cerebro no funciona así. Son redes que se comunican todo el tiempo. Es maravilloso el estudio del cerebro. Yo estoy obsesionada. Y Y de hecho, aquí está una de las partes más interesantes de la evidencia reciente. Cuando investigadores revisaron qué sabemos específicamente en humanos sobre GLP-1 y el núcleo Acumbens, no encontraron evidencia consistente de que estos medicamentos simplemente apaguen esa región. Y eso está buenísimo porque destruye la explicación TikTok de Osempic, apaga tu reward center, o sea, tu centro de recompensas. No, ni siquiera existe un único centro de recompensas. Lo que empieza a parecer podría ser más complejo, cambios en cómo distintas regiones se comunican entre ellas entonces quizá no estamos apagando el placer, quizás estamos modificando la conversación que determina qué tan valioso es esto y qué tantas ganas tengo de seguirlo buscando eso me parece mucho más interesante y después del primer ensayo pequeño llegaron datos un poquito más fuertes en 2026, o sea hace dos minutos, se publicó otro ensayo con 108 personas con trastorno por consumo de alcohol de moderado a severo y obesidad Todos recibieron terapia cognitivo-conductual. Un grupo además recibió semaglutida y el otro placebo durante 26 semanas. Los dos grupos mejoraron. Eso es importante. Pero las personas con semaglutida tuvieron una reducción mayor en sus días de consumo excesivo. Eso ya nos saca de una persona en Reddit dijo que ya no quiere vino. Ya tenemos una señal clínica, pero otra vez no es perfecta. Porque después salió otro ensayo con semaglutida oral en 50 personas que buscaban tratamiento por consumo de alcohol. Y aquí el resultado resultado principal, que era el craving, el antojo provocado en el laboratorio, pues no mostró una diferencia significativa frente al placebo. Tampoco mejoró significativamente absolutamente todo lo que midieron. Pero sí aparecieron mejoras en otras medidas, como días de consumo excesivo y algunas medidas de antojo en la vida cotidiana. Y a mí me encanta que los resultados sean así, porque nos obliga a no contar una historia demasiado bonita. No parece que Osempic borre el deseo. No parece que simplemente apague una zona del cerebro. No funciona igual en todas las variables. Entonces, todavía estamos tratando de entender qué parte del quiero más puede estar cambiando. Y aquí quiero regresar al famoso food noise, que de hecho, acuérdate que tienes un episodio de food noise en el chisme del fitness. Ve y busca lo que está re bueno. Muchas personas que usan estos medicamentos cuentan algo parecido a esto. Antes pensaba en comida todo el tiempo. Eso es lo que te dicen. ¿Qué voy a comer? ¿Cuándo? ¿A qué hora es la hora de la comida? ¿O faltan tantos minutos para la hora de la comida? ¿Hay galletas? Quiero algo dulce. Ya comí, pero pues podría comer otra cosa. Y después Pues dicen, ese ruido bajó y esto no es necesariamente ya no disfruto la comida, más bien es ya no me exige atención todo el tiempo la comida. Y eso se parece muchísimo a la diferencia que llevamos todo el episodio construyendo. Me gusta, lo quiero, le presto atención, voy por ello. Repito, no son exactamente lo mismo. Y creo que ahí está lo más fascinante de todo esto, porque nosotros
sentimos las ganas como algo súper psicológico. Se me antojó, quise hacerlo, tenía ganas, como si esa decisión apareciera flotando independientemente mente del cuerpo. Y no, ese quiero que tú sientes es el resultado de un cerebro que está integrando tu estado energético, señales hormonales, aprendizajes, contextos, recuerdos, recompensas anteriores, señales del ambiente y expectativas sobre lo que va a pasar. Las ganas también tienen fisiología. No quiere decir que no exista decisión, no quiere decir que no exista responsabilidad y definitivamente no quiere decir que todo comportamiento se explique por una hormona. Quiere decir que esa sensación tan cotidiana de quiero otra es muchísimo más construida de lo que parece. Y ahí está para mí el verdadero guau de los GLP-1. O sea, no solamente que hagan que una persona coma menos, ni siquiera que algunas personas tomen menos alcohol. Es que nos están dando una ventana bastante rara para observar la relación entre dos cosas que normalmente tratamos por separado. Lo que necesito y lo que quiero. Tu estado metabólico puede participar en cuánto valor le asigna tu cerebro a una recompensa. Y si esta línea de investigación sigue confirmándose, quizás los GLP-1 nos van a enseñar tanto sobre craving, sobre antojos, como nos han enseñado sobre apetito. Ahora, tampoco salgamos de aquí con Osempic cura adicciones. No, please, please, please, please. Yo estoy solamente dando un panorama de lo que está sucediendo. La semaglutina no es hoy un tratamiento establecido específicamente para un trastorno por consumo de alcohol. Los estudios siguen y son relativamente pequeños. Y esto va a seguir, ¿eh? No sabemos quién responde, no sabemos exactamente qué mecanismos explican los resultados en humanos y también puede estar participando cosas mucho menos emocionantes, ¿eh? O sea, náuseas, cambios en alimentación, pérdida de peso, cambios de hábitos, efectos gastrointestinales, tarará, tarará, tarará. Puede ser una mezcla. Todavía estamos aprendiendo, pero ya tenemos suficiente información para decir que no es solamente una anécdota y que la pregunta interesante ya no es solamente o Zempik hace que tomes menos. La pregunta interesante es ¿qué nos está enseñando los GLP-1 sobre cómo nuestro cerebro construye el quiero más? Ese para mí es el verdadero chisme de hoy y me emociona muchísimo.
Por cierto, si tú estás usando GLP-1, estás en tratamiento por pérdida de peso, hay una cosa mucho menos novedosa, pero mucho más importante que tampoco quiero que se te olvide. El medicamento no reemplaza entrenar. Si estás perdiendo peso, preservar tu fuerza y masa muscular sigue siendo una prioridad. Entonces, si estás usando un GLP-1, estás en tratamiento y no estás entrenando fuerza, te voy a dejar en la descripción el link de WOS, ni siquiera de WOS, del recomendador de programas de WOS. Y además vas a poder hacer la primera rutina totalmente gratis. Ya después, si te convence que esto debería convencerte por tu salud pero si te convence puedes hacer la programación completa dentro de vos pero lo que me interesa es que primero te des cuenta que es muy importante y muy relevante que entrenes que mantengas tu masa muscular entonces tenemos programas para casa para gym o sea no importa donde entrenes y puedes empezar desde cualquier nivel porque el GLP-1 puede hacer su trabajo pero pues tú también tienes que hacer el tuyo y pues nada hasta aquí el chisme de hoy yo soy Andy Llanes y estás escuchando el chisme del fitness y nos escuchamos la siguiente semana