El fitness está lleno de cosas que repetimos como si fueran verdad.
En El Chisme del Fitness las pongo bajo la lupa.
Soy Andie Illanes y en cada episodio investigo los mitos, tendencias y preguntas que están haciendo ruido en el mundo del fitness: entrenamiento, pérdida de grasa, músculo, nutrición, suplementos, medicamentos, recuperación y todo eso que viste en TikTok y ahora necesitas saber si tiene sentido.
Pero aquí no me interesa quedarme en “mito o verdad”.
Quiero entender qué dice realmente la evidencia, por qué pasa, cuándo importa y qué puedes hacer tú con esa información en la vida real.
Ciencia del fitness explicada sin complicarla, sin absolutismos y con el chisme necesario.
Porque saber que algo funciona está bien. Entender por qué funciona es mucho mejor.
Tu reloj termina el entrenamiento y dice: 703 calorías. Parece un dato bastante preciso.
El problema es que los wearables no miden directamente las calorías: las estiman. Y cuando investigadores las han comparado con métodos de laboratorio, el error puede ser considerable.
Pero investigando esto encontré algo todavía más raro: cambiar solamente cuántas calorías una persona cree que quemó puede cambiar cuánto come después, incluso sin hacerla sentir más hambrienta.
Entonces la pregunta dejó de ser solamente qué tan preciso es tu reloj.
¿Qué decisiones estás tomando tú con los números que te da?
ESTUDIOS Y FUENTES
Kostrna J, Oparina E, Palacios C, et al. (2026). Body fat, skin tone, and the accuracy of smartwatch caloric expenditure estimates. PLOS ONE, 21(7), e0353261. Es el de las 58 personas usando Apple Watch Series 8, Garmin Forerunner 955, Samsung Galaxy Watch 5 y Fitbit Sense 2 contra calorimetría indirecta. El artículo reporta medianas de error porcentual absoluto de aproximadamente 15–25% y encontró que el error aumentaba con mayor porcentaje de grasa corporal. Ver estudio
Lambe R, Baldwin M, O’Grady B, Schumann M, Caulfield B, Doherty C. (2026). The accuracy of Apple Watch measurements: a living systematic review and meta-analysis. npj Digital Medicine, 9, 63. Es la revisión de 82 estudios y 14 métricas. Encontró que la frecuencia cardiaca generalmente tenía mejor desempeño, mientras que el error en gasto energético era inconsistente y frecuentemente grande. Ver estudio
McCaig DC, Hawkins LA, Rogers PJ. (2016). Licence to eat: Information on energy expended during exercise affects subsequent energy intake. Appetite, 107, 323–329. Éste es el experimento buenísimo del episodio: 70 participantes hicieron ejercicio con un gasto estimado de ~120 kcal, pero les dijeron que habían gastado 50 o 265 kcal. El grupo que creyó haber gastado 265 consumió más después, especialmente galletas; inmediatamente después del ejercicio no reportaba más hambre. Ver estudio
Reily NM, Vartanian LR, Faasse K. (2020). Development of a scale to measure reasons for eating less healthily after exercise: the compensatory unhealthy eating scale. Health Psychology and Behavioral Medicine, 8(1), 110–131. Este es el de 814 participantes del que salen las cuatro categorías: Reward for Effort, Reduced Self-Control, Need to Consume y Permission to Consume. Ver estudio
Terminas de entrenar, levantas la muñeca y ahí está, 703 calorías. Y no sé por qué, pero 703 se siente muy diferente a que tu reloj dijera, pues, como unas 700. No, dice 703, con una seguridad impresionante, como si hubiera una personita dentro de tu Apple Watch con una calculadora viendo calorías salir de tu cuerpo. 1, 2, 3, 4, 703, listo. Y claro, como el número se ve tan exacto, nosotros empezamos a a tratarlo como si fuera exacto. Uf, hoy sí quemé un chorro. Hoy sí me gané el postre. La hamburguesa son como 700, pues quedamos tablas. O incluso hacemos algo todavía más raro. Usamos ese número para decidir si el entrenamiento estuvo bueno. 700 calorías, entrené cañón. 250, estuvo medio X. Y mientras estaba investigando qué tan bien calculan realmente estas cosas los relojes, me encontré con un experimento que hizo que el tema se pusiera bastante interesante.
Agarraron a personas que habían hecho prácticamente la misma cantidad de ejercicio. El gasto de la sesión rondaba unas 120 kilocalorías, pero después les mintieron. A unas les dijeron que habían quemado solamente 50 calorías, a otras les dijeron que habían quemado 265. Mismo ejercicio, prácticamente mismo gasto. Después les pusieron comida enfrente y las personas que creían que habían quemado 265 calorías terminaron comiendo más. Pero espérate, porque hay un detallito que para mí hace muchísimo más interesante todo esto no reportaban más hambre sus cuerpos acababan de hacer prácticamente lo mismo no habían gastado 215 calorías extra no habían terminado diciendo dios mío necesito comer no no no lo que había cambiado era el número que tenían en la cabeza y ahí pensé entonces aquí en realidad hay dos conversaciones diferentes una es tu reloj realmente sabe que quemaste 703 calorías y la otra es qué haces tú con esa información información.
Así que primero vámonos con la parte nerd. ¿Cómo es que tu reloj sabe cuántas calorías quemaste? Porque a ver, tu reloj no tiene un sensor de calorías, no existe un aparatito en tu muñeca viendo moléculas de energía salir de tu cuerpo. Lo que tiene son pistas. Puede saber cuánto te estás moviendo, puede medir tu frecuencia cardíaca, sabe cuánto duró el entrenamiento, tiene información que tú le diste sobre ti, edad, peso, estatura, sexo, sabe qué actividad seleccionaste y dependiendo del dispositivo puede utilizar también velocidad distancia, GPS, incluso potencia en ciertas actividades. Entonces agarra toda esa información, la mete en un algoritmo y básicamente dice, una persona como tú, moviéndose así, con esta frecuencia cardíaca, haciendo esto durante este tiempo, probablemente gastó 703 calorías. Y para mí entender esto cambia muchísimo como ves el número, porque tu reloj no contó 703 calorías, estimó 703 calorías utilizando las señales que tenía disponibles. Y esa parece una diferencia semántica medio equis, hasta que comparas la estimación contra algo que está mucho más cerca de medir tu metabolismo.
Ahora sí, reloj versus laboratorio. En julio de 2026 salió un estudio bastante perfecto para este chisme. Agarraron a 58 personas y las pusieron a pedalear en una bicicleta reclinada mientras utilizaban varios wearables, dispositivos. Apple Watch Series 8, o Pero al mismo tiempo estaban conectadas a un sistema de calorimetría indirecta. Y esto básicamente permite estimar el gasto energético analizando cuánto oxígeno consumes y cuánto dióxido de carbono produces. O sea, tu reloj cree que gastaste esto. Y ahora vamos a compararlo contra un método que está mirando muchísimo más de cerca lo que está pasando con tu metabolismo. Básicamente pusieron estas dos opciones. Estos dos panoramas. ¿Y qué pasó? Pues, dependiendo del dispositivo, la mediana del error porcentual absoluto, yo sé que suena rarísimo, pero así fue, rondó aproximadamente entre 15 y 25%. Y antes de que abras la calculadora y empieces a restarle el 20% a todo lo que dice tu Apple Watch, no, no funciona así. Era un protocolo específico con personas específicas haciendo bicicleta reclinada con modelos específicos de relojes. El error cambia según la actividad, el dispositivo, la persona y probablemente muchas otras cosas. Pero encontraron algo todavía más interesante. El reloj no se equivocaba igual con todos los cuerpos. Conforme aumentaba el porcentaje de grasa corporal de los participantes, también tendía a aumentar el error de la estimación y la magnitud de esa relación cambiaba según el dispositivo. Cuando vi esto, pensé, claro, porque hablamos de los relojes como si fueran precisos o imprecisos. ¿Pero precisos para quién? ¿Haciendo qué? ¿Con qué cuerpo? ¿A qué intensidad? ¿Con qué algoritmo? Y ese es justamente el problema con ver 703 calorías en la pantalla. 703 tienen apariencia de certeza, pero detrás de 703 puede haber una cadena bastante larga de sensores, supuestos modelos y estimaciones. Y el mismo reloj puede saber mucho de una cosa y bastante menos de otra. Eso también es algo que está muy interesante chismear. A principios de 2026 salió una revisión enorme sobre Apple Watch, donde juntaron 82 estudios que habían evaluado distintas métricas del reloj contra métodos de referencia. Y no, no eran 82 estudios de calorías. Evaluaban un montón de cosas diferentes. Pero cuando separaron las métricas, apareció algo muy útil. Para frecuencia cardíaca en general, el Apple Watch salía bastante bien parado, aunque obviamente había situaciones donde el movimiento y el tipo de ejercicio pues podían complicar las cosas. Para gasto energético, la historia era muchísimo menos bonita. Los errores eran más grandes y bastante variables. Y esto importa porque tú terminas de entrenar y ves en la misma pantalla 156 latidos por minuto, 487 calorías, misma tipografía, mismo diseño, misma seguridad. Y nuestro cerebro naturalmente interpreta. Los dos números deben ser igual de confiables, pero no necesariamente. Uno está mucho más cerca de una señal fisiológica que el reloj puede observar en tu muñeca. Y el otro está varios pasos después. Movimiento, frecuencia cardíaca, actividad, información personal, algoritmo, suposiciones. 487. Y para mí esa es la primera gran idea de este episodio. Medir no es lo mismo que estimar. Y la pantalla no siempre te dice cuánta distancia hubo entre tu cuerpo y el número. Ahora podríamos cerrar aquí diciendo, perfecto, el problema es tecnológico. Necesitamos sensores mejores, algoritmos mejores, más datos y algún día Apple va a calcular perfectamente las calorías. Pues no, tampoco.
Porque acuérdate de las personas de las 50 y las 265 calorías. Supongamos que las 703 y son perfectas regresemos a ese experimento personas haciendo prácticamente el mismo ejercicio unas creen que quemaron 50 y otras creen que quemaron 265 y las de 265 terminan comiendo más los investigadores interpretaron esto como algo parecido a una licencia para comer y años después apareció otro estudio que me ayudó muchísimo a entender por qué esto se siente tan familiar los investigadores estaban intentando organizar las razones que las personas reportamos para comer menos saludablemente después de hacer ejercicio. Y aparecieron varias categorías, pero hay dos que están perfectas para este chisme. Need to consume y permission to consume. La necesidad de consumir es más o menos, estoy entrenando, necesito energía, necesito recuperarme. El permiso para consumir es, entrené, entonces ahora puedo comer. Y parecen prácticamente lo mismo hasta que las escuchas. Imagínate a dos personas que terminan exactamente el mismo entrenamiento y de pues comen exactamente la misma hamburguesa. Uno piensa, estoy entrenando bastante, necesito comer, necesito recuperarme, mañana vuelvo a entrenar. Y la otra piensa, quemé 700 calorías, me alcanza perfecto para comerme una hamburguesa. Misma hamburguesa, otra historia. Una está pensando en alimentar lo que hace, la otra está pensando en gastar saldo. Y ojo, no estoy diciendo que una sea buena y la otra mala, ni que esté mal comerte la hamburguesa. Please, no le hagamos moral a una hamburguesa. Lo interesante es darte cuenta de que un número del reloj se puede convertir en una especie de moneda psicológica quemé esto entonces puedo comer aquello y lo más raro es que Apple ni siquiera inventó esta manera de pensar llevamos décadas practicándola comida entra ejercicio sale te subes a una caminadora calories burn 450 elíptica 520 clase de fitness quema hasta 800 calorías y sin darnos cuenta construimos una contabilidad perfecta pizza 700 calorías workout menos 700 listo Listo, quedamos tablas. El wearable simplemente hizo esa contabilidad muchísimo más difícil de ignorar porque ahora la traes pegada a la muñeca todo el día.
Pero además empezamos a usar las calorías para otra cosa que me parece todavía más extraña, calificar nuestros entrenamientos. Haces fuerza, cargas pesado, descansas entre sets, progresas respecto a la semana pasada, pero el reloj te marca 280 calorías. Al día siguiente haces cardio intenso, acabas empapado ¿Cuál entrenamiento fue mejor? Pues, ¿mejor para qué? Si estás entrenando para fuerza, lo que te importa incluye cosas como cuánto estás cargando, cuánto volumen estás haciendo, qué tan cerca estás del fallo, si estás progresando y si te estás recuperando. Si estás entrenando resistencia cardiovascular, pues importan otras variables. Si estás preparándote para una carrera, son otras. Las calorías intentan decirte algo sobre cuánto costó la carrera. energéticamente una actividad. No pueden decirte automáticamente este fue un excelente entrenamiento para tu objetivo, pero tenemos un problema. 720 es más grande que 280 y los seres humanos somos criaturas complejísimas y sofisticadas hasta que aparecen dos números y entonces número grande gana. Así que sentimos que el workout de 720 contó más, pero el reloj nunca dijo eso. Nosotros se lo agregamos y ahí aparece la segunda gran idea. Dato no es lo mismo que si El reloj te dio un número. Tú decidiste qué significaba. Entonces, ¿para qué fregados me sirve este reloj que me costó tan carísimo de París? Pues bueno, tampoco quiero que acabes con la idea, después de escuchar este episodio, de tirar tu Apple Watch por la ventana.
Los wearables, los dispositivos, pueden ser buenísimos. Nada más creo que muchas veces les pedimos que respondan preguntas que no responden particularmente bien y después ignoramos las cosas para las que sí son muy útiles. Por ejemplo, Una lectura aislada de frecuencia cardíaca puede tener muchísimo ruido, pero si haces una corrida parecida durante meses y empiezas a ver que puedes sostener un ritmo parecido con una frecuencia cardíaca consistentemente menor, ahí ya aparece una tendencia interesante. No significa automáticamente que el reloj te puede explicar por qué cambió. Sueño, temperatura, estrés, cafeína, hidratación, fatiga, hay un montón de cosas alrededor, pero puede enseñarte, oye, algo está cambiando. Y mientras investigaba este episodio, pues pensé que quizás ese es uno de los verdaderos superpoderes del wearable. No necesariamente saber perfectamente qué está pasando dentro de tu cuerpo, sino recordar. Tú no recuerdas cuál era tu frecuencia cardíaca haciendo la misma ruta hace cuatro meses. No recuerdas exactamente cuánto caminaste todos los martes durante seis meses. El reloj sí. Y cuando empiezas a tener muchas mediciones tomadas de manera relativamente consistente, una tendencia puede terminar siendo muchísimo más interesante que obsesionarte con un número aislado. Entonces quizás estamos usando los wearables un poquito al revés. Les preguntamos, ¿cuál es mi calificación de hoy? Cuando quizás una pregunta mucho más útil sería, ¿qué está cambiando? Y esas son relaciones completamente diferentes con los datos. Después
de todo este episodio sabemos dos cosas. Primero, quizá no fueron exactamente 703. El reloj no las contó, las estimó. Y ese tipo de estimación puede tener errores importantes, muy importantes, que cambiar entre dispositivos, actividades y personas. Pero incluso si mañana inventáramos el wearable perfecto, incluso si esas 703 calorías fueran exactamente 703, todavía queda la parte más interesante. Tú, ¿qué significado le diste? ¿Que tu entrenamiento fue bueno? ¿Que te ganaste algo? ¿Que tienes 703 calorías de saldo? ¿Que la sesión de fuerza de ayer no contó porque solamente marcó 280? Así es que pues la siguiente vez que te sigas midiendo el entrenamiento con calorías es Espero que te acuerdes de este chisme del día de hoy. Y bueno, si te gustan estos episodios donde agarramos algo del fitness que parece bastante sencillo y empezamos a jalar el hilito hasta descubrir qué había, pues sigue el chisme del fitness donde estés escuchando este episodio en cualquiera de las plataformas. Dale like, dale follow. Eso es importante. Compártelo y si puedes, evidentemente también califícalo. Yo soy Andy Llanes y estás escuchando el chisme del fitness.